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Thursday, March 15, 2018

LAS COSAS SON COMO SON... NO SIEMPRE.


Luego de vivir una serie de experiencias difíciles, llegué a la conclusión de que las cosas son como deben ser. Mi prima solía referirse al dicho: “Andando se acomodan los melones en el carro”. Como logré superar bastante bien los obstáculos con los que me topé, durante un tiempo estuve convencida de que, no importa lo que hagamos, tarde o temprano las cosas son lo que deben ser. ¿En serio? No creo. A fin de que los hechos de nuestra vida se reorganicen deberemos sufrir una profunda transformación del Yo. Nada en nuestra vida es el resultado de la generación espontánea; nosotros somos los arquitectos de lo que ocurre a diario en nuestras vidas. Afortunadamente, a fin de encontrarle un significado a los hechos de mi vida, me tomé el tiempo de leer varios libros de filosofía, así como volúmenes de historia de las religiones. Algunos de estos libros eran difíciles de entender, pero la conclusión a la que llegué fue que para vivir bien la vida debemos poseer ciertas cualidades. Como, por ejemplo, debemos ser honestos y nuestro comportamiento tiene que ser ético. Debemos dar a los necesitados Y asistirlos en lo que podamos. Pero más que nada, debemos aceptar nuestros errores y pedir perdón a los que hemos ofendido. Este gesto será la prueba de que nos hemos vuelto humildes y que comprendemos la importancia de respetar a los demás como nos respetamos a nosotros mismos. Una vez comprendido el hecho de que la meta de los obstáculos con los que nos enfrentamos es la de volvernos mejores personas, el dolor empieza de disminuir permitiéndonos ver el mundo con otros ojos. Y al volvernos mejores estaremos participando en volver al mundo un lugar mejor. ¿Notaron que cuando le dejamos paso a un coche en el tráfico otro conductor hace lo mismo? Resumiendo, las cosas son lo que deben ser cuando hacemos el esfuerzo de volvernos mejores. Volviendo al dicho de los melones en el carro, tratemos de determinar qué es lo que de esta frase tan atractiva no convence del todo. Como escribí tantas veces en el pasado, no venimos al mundo para ser felices sino para aprender y expandir nuestra conciencia. Aquellos con los que nos topamos en nuestra jornada, así como las cosas que nos ocurren mientras estamos vivos tienen como objetivo enseñarnos lo que hemos venido a aprender. En mi caso, por ejemplo, mi tarea era aprender que seguir los mandatos del ego puede llegar a ser catastrófico. Es mucho más sabio comprender y aceptar que los eventos de nuestra vida se desarrollan en ciclos, y que cuando cada ciclo llegar al final de su órbita tenemos que dejarlos ir. Creo que éste es una de las enseñanzas más difíciles que me tocó aprender, probablemente porque nuestro ego comete el error de interpretar el final de dichos ciclos como un insulto. En cambio, lo que significa es sencillamente que esa persona, ese trabajo, esa amistad ha llegado al final de sus días con nosotros y que tenemos que seguir adelante hacia nuevos y más desafiantes horizontes. Como el príncipe de nuestros cuentos infantiles debía superar varios obstáculos para casarse con la princesa, nosotros también deberemos esforzarnos para lograr la perfección. Afortunadamente, no estamos solos: nos acompañan nuestro inconsciente y nuestros sueños para mostrarnos el camino. No olvidemos de prestar atención a su sabiduría.

Friday, March 9, 2018

THINGS ARE AS THEY SHOULD BE... IT DEPENDS


Through the years and after living through a series of very difficult experiences, I reached the conclusion that things are as they should be. My cousin used to explain this belief in a very rich colloquial verbiage as “Andando se acomodan los melones” or “Things have a way of working themselves out.” Since I was able to overcome well the hurdles that came my way, for some time I became convinced that no matter what we do, at the end of the day things would fall into place. Really? Is life that easy? Not so. In order for things to reorganize as they should we will need to undergo a transformation of our Self. Nothing in our life is the result of spontaneous generation; we are the architects of what goes on every day of our lives. Fortunately, while I was looking for the meaning of what had happened to me, I took the time to read many philosophy books as well as volumes on primitive and new beliefs. Some of those books were difficult to understand, but what I was able to conclude was that, for us to live a good life, there are certain qualities that we need to possess. Like for instance, we need to be honest and our behavior needs to be ethical. We need to give to others in need and help them in any way we can. But most of all, we need to own our mistakes and make amends with those we have offended. This will show that we have become humble and have understood that we need to respect others as we respect ourselves. Once we are able to grasp the fact that the goal of our hurdles is to be become a better person, the pain starts to subside allowing us to see the world with a different gaze. Furthermore, by us becoming better, we will be participating in making the world a better place. Have you noticed that when you yield to another car in traffic this car will yield to somebody else? To resume, things become would they should when we make the effort to become better human beings. Going back to the statement about the melons, let’s determine what is it about this appealing sentence that is not completely convincing. Like I have written many times in the past, we do not come to the world to be happy but to learn and expand our conscience. The people we meet in our journey as well as the things that happen to us while we are alive are all designed to teach us what we came to learn. In my case, for instance, I had to learn that following the mandates of the ego can be catastrophic. Much wiser is to understand and accept that our life events follow cycles, and that when a cycle has reached the end of its orbit we have to let go. I believe this is one of the most difficult teachings I had to go through, probably because our ego makes the mistake of interpreting the unwanted end of cycles as an insult. Instead what it means is simply that that person, that job, that friendship has reached its final day with us and that we need to move on to new and more challenging horizons. Like the prince in our childhood stories who had to overcome many hurdles in order to marry the princess, we too have to toil and sweat to reach perfection. Fortunately, we are not alone in this endeavor: we have our unconscious and our dreams to guide us along the way. Let’s not forget to pay attention to their wisdom.

Tuesday, February 13, 2018

LA DEPRESIÓN TAMBIÉN TIENE QUE VER CON LOS QUE NOS RODEAN

Maritza había estado tomando un antidepresivo para superar la falta de conexión que sentía con lo que la rodeaba, sensación de alienación que le había surgido después de su divorcio. Tal como me lo contó, era como si no perteneciera al planeta tierra y los demás fueran seres extraños y lejanos. Es cierto que tenía un grupo de amigas con las que se encontraba ocasionalmente para cenar o tomar una copa. Sin embargo, en su interior Maritza sabía que éstas no eran amigas sino personas que había conocido a través de los años pero que no había elegido. Gracias al éxito profesional de su marido, Maritza había gozado de un mayor bienestar que estas amigas. Como resultado, a éstas les resultaba difícil ocultar la envidia que sentían. Mientras estuvo casada Maritza no sintió demasiado la hostilidad de estas mujeres, quizás porque estaba protegida por la sombra de su marido. Pero ahora que estaba sola, los comentarios negativos y la actitud hostil de ellas se podía palpar aquí y allá. Cuando Maritza me confió su preocupación de que su depresión había durado demasiado, de inmediato le pregunté si había tratado de dejar el antidepresivo y cómo se había sentido si así lo había hecho. Sin siquiera pensarlo me contestó que apenas el nivel del antidepresivo en la sangre disminuía, la incómoda sensación de no pertenecer reaparecía. Y para no sentirse tan perdida ella había retomado la medicación. Le contesté que, a pesar de que su divorcio había sido un momento muy difícil, diez años eran demasiado tiempo para cicatrizar la herida. Maritza estuvo de acuerdo y me preguntó qué podía hacer para retomar el control de su vida. Conocía a Maritza desde hacía mucho tiempo y sabía que era una persona buena y generosa. Nunca había tenido dificultades en encontrar compañía, pero a menudo la compañía que había encontrado no era la que necesitaba. Muchas veces me pregunté por qué se había conformado con el hombre con el que se había casado y con las amigas que tenía. Éstos eran, en general, individuos con personalidad narcisista que habían encontrado un nido perfecto en Maritza, siempre lista para complacerlos. El hecho de que estos caracteres desagradables siguieran apareciendo en su vida se debía probablemente al hecho de que Maritza aún no había aprendido la lección que había venido a aprender en esta vida: retomar su autoridad y establecer los límites con cortesía, pero con firmeza. Afortunadamente, el universo repite las lecciones tantas veces como sea necesario para que sean aprendidas. Y así fue como un día Maritza organizó una velada con un orador que había conocido en la universidad local. Cuando propuso traerlo para que hablara, sus amigos estuvieron de acuerdo que era una buena idea, e incluso ofrecieron una casa para el evento. Sin embargo, en el día elegido y mientras el orador estaba dando su presentación, un par de estos amigos empezaron a hablar en sus celulares en voz alta y sin preocuparse por lo que estaba teniendo lugar. Esa noche Maritza regresó a su casa con una profunda ira a cuestas, no sólo por ella sino por el orador que probablemente había pasado un par de horas preparando la presentación. El hecho de que estos amigos hubieran estado hablando en voz alta en la cocina durante el evento planteaba una cuestión importante: ¿tenía Maritza tanto miedo de estar sola que se había conformado con la compañía de gente tan vana? En la oscuridad de su cuarto Maritza tenía dificultad en conciliar el sueño mientras trataba de contestar una de sus preguntas existenciales más importantes. ¿Cómo estaba viviendo su vida? ¿Qué cambios tenía que hacer? Finalmente, con el alba Maritza encontró la respuesta que estaba buscando. Los que la rodeaban no eran la compañía que ella necesitaba. Tenía que dejarlos ir y buscar amigos que la respetaran y la quisieran honestamente, amigos que desearan lo mejor para ella. A los demás tenía que agradecerles las lecciones aprendidas y dejarlos ir. Y así fue. Al haber finalmente aprendido la lección que necesitaba aprender, Maritza encontró aquellos que ahora son sus verdaderos amigos. Nota: Maritza dejó de tomar el antidepresivo y siente que cada día que su vida es una bendición.

Sunday, January 28, 2018

DEPRESSION HAS ALSO TO DO WITH THOSE WHO SURROUND US


Maritza had been taking a mild antidepressant for many years to overcome the lack of connection she had started feeling with her divorce. As she described it to me, it was as if she did not belong in this planet and that all others were aliens with whom she could not connect. It is true that she did have a group of women friends whom she met for drinks or an occasional dinner. However, deep down her heart she knew that these were not really friends but people she had met through the years but that she had not chosen. Because of her husband's professional success, Maritza's life had been more comfortable that most of these friends, and as a result it was often difficult for them to hide their feelings of envy. While she was married Maritza did not feel so much these women's hostility, perhaps because a married woman is always protected by her husband's shadow. Now that she was alone the negative comments and the hostile attitude could be sensed here and there. When Maritza told me about her concern that her depression had lasted for so long, I immediately asked her if she had tried to come off the antidepressant and how did she feel when she did. Without hesitation she answered that as soon as the antidepressant level in her blood lowered that uncomfortable feeling of not belonging had reappeared. So, in order not feel so lost she had restarted the medication. I told her that although her divorce had been a tough pill to swallow, ten years were too long of a time to heal the pain. Maritza agreed and asked what she could do to regain control of her life. I had known Maritza for many years and I knew that she was a very kind and generous person. She had never had trouble finding company, but often the company she found was not the company she needed. Many times, I had wondered why she had settled for the man she had married and the friends she had chosen. These people were in general narcissistic personalities whose sense of entitlement had found a perfect nest in Maritza, always ready to please them. The fact that these unpleasant characters kept popping up in her life was probably since Maritza had still not learned the lesson she had come to this life to learn: to regain her authority and set her boundaries politely but with confidence. Fortunately, the universe has a way to repeat its lessons as many times as we need to learn them. As luck would have it, one day Maritza organized an evening with a speaker she had met at the local university. When she made the proposal, all her friends had agreed that it was a good idea, and they even offered a house to host the event. However, on the designated day and while the speaker was presenting, a couple of these friends started talking on their cellular phones loudly and not caring whom they were disrespecting. That night Maritza went home with a deep feeling of frustration and anger, not only for herself but also for the speaker who had probably spent a couple of hours preparing his presentation. The fact that one of these friends was talking loudly in the kitchen during the presentation had brought about a very important question: was Maritza so afraid of being alone that she had settled for people so hostile and vain? In the darkness of her room Maritza could barely sleep trying to answer one of her most important existential questions. How was she living her life? What changes did she have to make? Finally, by daylight Maritza had found the answer she was looking for: the people who surrounded her were not the people she needed in her life. She had to let them go and find the right companions: friends who respected and loved her sincerely, friends who wished her the best. All the others she had to thank for the lessons learned and let go. So, she did, and since she had learned the lesson she needed to learn she finally found those who are now her true dear friends. Note: Maritza has stopped taking antidepressant medication and feels every day that her life is a blessing.

Tuesday, January 9, 2018

THREE WOMEN AND THREE WOLVES by Ernesto Marcos

Ernesto Marcos’ new book, Three Women and Three Wolves, takes us once again to that mysterious world that lies between where we are and the unknown. The book includes 13 stories --the number is significant-- that start amidst the normal life of the character and end in a world of magic and mystery. The first story, Tap, Tap, Tap, reminded me of the film The Conversation, where Gene Hackman destroys his apartment in a bout of paranoia. In Marcos’ tale, Anthony Carpenter gradually slides into “a soulless existence” as he is slowly swallowed by a mysterious creature protecting a sacred earth. Although the title Through a Door Darkly reminds us of Bergman’s film Through a Glass Darkly, Marcos does not seem to want to depict a schizophrenic character but a man open to explore supra- realities without fear. Besides the dream-like states of his stories, the author describes his characters with a deep dose of lyricism. “Shades of shifting blue and green drifted in and out of her eyes as they conversed”, is one of his beautiful literary images. Peter, and Lucida, the characters of Through a Glass Darkly, will enter the door of their unconscious and will come out unscathed, and probably wiser. Finally, in Duende we are taken back to the time of our childhood where fairies became real in the darkness of our bedrooms and our dreams became true in the nightly silence of our homes. Readers who love the fantastic will greatly enjoy this book

Monday, January 8, 2018

LOS MISTERIOS DE LA VIDA


Flavia miró por la ventana el cielo transparente de primavera que iluminaba el estudio ya vacío de libros y anotaciones. Ese domingo había decidido quedarse en su casa para ordenar papeles como solía hacer todos los fines de año. Al entrar en el antiguo estudio de su marido, la invadió una profunda nostalgia. Con el pasar de los años la pena se había ido apagando y convirtiendo en una tristeza etérea. A diferencia de sus amigas que al divorciarse emprendían una nueva jornada para ocultar rápidamente unos besos con otros, Flavia supo comprender que las experiencias, especialmente las dolorosas, no están para ser ocultadas sino para ser comprendidas e integradas. Día tras día había podido comprobar que la mayoría de sus amigas, en su afán por quitarse de encima el pasado, lo único que habían logrado era tapar el sol con el dedo. Habían cambiado de pareja, es cierto, pero habían llevado a cuestas los mismos problemas no resueltos. Ella en cambio había logrado darse cuenta de que no se trataba en absoluto de buscar apoyo, sino de aprender a andar por los laberintos de la vida. Al revisar su historia, Flavia no pudo menos que recordar a Martín. Faltando ya pocos meses para ella encontrarse con su futuro marido al otro lado del Atlántico, Martín había aparecido en su vida con un significado distinto y mucho más claro del amor. Pero, si bien él había tratado de acercarse a ella, Flavia se sentía indefectible y misteriosamente atada al hombre con el que había decidido casarse. Ahora, en ese domingo soleado y en ese estudio vacío de vida, Flavia sintió la añoranza golpearle el pecho como una flecha salvaje. Y, de pronto, como un gigantesco alud de nieve, los recuerdos de ese amor nunca concretado se posaron en su alma triste. Flavia trató de recordar cómo Martín había seguido presente en su vida, aún después de haberse casado ambos; y se acordó que cada vez que él viajaba adonde ella vivía, los llamaba a ella y a su marido para encontrarse a cenar. Si bien al principio su esposo se había negado a las invitaciones, gradualmente las aceptó a pesar de saber que Martín aún amaba a Flavia. Paradójicamente la atmósfera de las cenas era festiva, mientras los tres se ponían al día con los chismes de amigos comunes. Y en ese domingo de primavera, tanto tiempo después, Flavia hubiera dado años de vida por volver a revivir esos momentos tan gratos. Pero era demasiado tarde ya que Martín había muerto en un accidente un lejano día de abril, dejando atrás una mirada melancólica y una inteligencia clara. Quizás fueron los sueños que empezó a tener, o quizás fue el anhelo de buscarle un sentido a tanto dolor, lo que empujó a Flavia a revisar sus recuerdos y a buscarles un propósito. La pregunta que se hacía era porqué, si Martín había mostrado ser tanto más íntegro, había decidido planear su vida con el hombre que ahora la había desertado. De tanto hacerse esta pregunta y muchas otras, a la noche le costaba dormir. No encontraba respuesta que la satisficiese. Hasta que un día Flavia tuvo un sueño extraño que la despertó a las tres de la mañana y le develó el misterio que la acosaba. Estaba en una playa y era pleno verano. Corría una brisa suave que apenas alcanzaba a mover las hojas verde seco de las palmeras. Cuando alzó los ojos hacia el firmamento divisó a lo lejos una luz que, de tan brillante, alcanzaba a iluminar la extensa masa de agua oscura. Empezó a caminar por la arena húmeda hasta ver a lo lejos una figura que se acercaba lentamente hacia ella. Por un instante sintió miedo, pero luego al divisar el rostro apacible de Martín sintió una felicidad hasta entonces desconocida. Cuando estuvieron a pocos pasos el uno del otro, él le dijo: “Flavia, ya no falta tanto. Lo ocurrido fue necesario para que ambos aprendiéramos los misterios de la vida. Ahora, cumplida la tarea, sólo es cuestión de tiempo”. Luego le besó los labios y desapareció en la negrura de la noche veraniega. Flavia permaneció inmóvil, mirándolo irse y gozando hasta el infinito del beso furtivo que le había dado. Luego, en la oscuridad de la noche, emprendió el regreso. Al llegar a su casa el estudio seguía yermo, pero era como si albergara ecos de otras tierras, tierras aún sin descubrir. Sobre el escritorio, ahora vacío de papeles, yacía una vieja foto. Había sido sacada mientras cenaban los tres en un restaurante cuando eran aún muy jóvenes. Flavia se acercó y se dispuso a mirarla atentamente, y lo que notó fue que a uno de los rostros el tiempo lo había casi borrado. Solo Martín y ella eran aún claramente visibles.

Wednesday, December 27, 2017

LA DEPRESIÓN DE LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO

Existen dos tipos de depresión que tienen lugar durante el invierno: la depresión de las fiestas de fin de año y la depresión de estación. Esta última se denomina Desorden Afectivo de Estación y está relacionado con el clima invernal. Créanlo o no, este tipo de depresión tiene que ver con la cantidad de luz que el cerebro necesita para regular nuestro reloj biológico, de tal manera que el tratamiento se basa en el uso de una lámpara que provee una cantidad de luz parecida a un día primaveral. De acuerdo a los foto-biólogos, la luz de la lámpara es transferida al hipotálamo en el cerebro, que a su vez afecta la función de nuestro reloj biológico. Este proceso regula nuestro patron de sueño que, como todos sabemos, es muy importante para sentirnos bien. Sin embargo, hoy voy a hablar del otro tipo de depresión: la depresión de las festividades de fin de año. Esta depresión no es generada por nuestra genética sino por nuestra reacción a la situación que nos rodea. En otras palabras, el hecho de que la mayoría de nosotros tendemos a comparar nuestra vida con la de otros --especialmente durante la Navidad-- tiene como resultado el sentirnos tratados injustamente por la vida.Todo tiene comienzo cuando empezamos a caminar por la calles a la nochecita y nos dedicamos a mirar a hurtadillas las bien alumbradas salas de nuestros vecinos, con sus magníficos árboles de Navidad y sus lucecitas de plata. El todo parece salido de Cascanueces, con sus muñecas fantásticas y sus invitados lujosamente ataviados.  Sin embargo, si nos tomamos el tiempo de leer las notas que hablan del tema de la Navidad en los Estados Unidos, nos enteraremos de que más del 50 por ciento de nosotros teme pasar las fiestas con la familia extensa. Algunos de nosotros describimos estas fiestas como un tiempo difícil en el que tratamos de no dejar que antiguos resentimientos surjan y lastimen a nuestros familiares. A veces ocurre que desistamos ir a ver a nuestra familia de origen prefiriendo, en cambio, quedarnos a celebrar con nuestros amigos o vecinos. Como nací en una familia pequeña, cada vez que me encuentro con alguien que tiene muchos hermanos siento un dejo de envida, en el buen sentido de la palabra. El otro día me encontré con alguien con estas características. Se trata de una mujer con varios hermanos, dos hijos y varios nietos. Me dijo que este año la fiesta de Navidad le tocaba a ella. Le pregunté qué pensaba cocinar, pero con una mirada más bien fría me contestó: “No pienso cocinar. Voy a encargarlo todo e incluso un mozo y un barman”.  Su respuesta me sorprendió ya que, si hubiera sido mi fiesta, yo me hubiera matado cocinando. En mi caso, puesto que estoy divorciada, no tengo familia extensa en los Estados Unidos, y mi hijo decidió no casarse todavía, mi Navidad es más bien sencilla. Reservo una mesa para dos en un buen restaurant de Miami, y mi hijo y yo pasamos la Navidad comiendo bien, tomando buen vino, y charlando de todo un poco. Cuando regreso a mi casa me siento agradecida de la relación que tengo con él y, además, de haber podido celebrar la Navidad a mi manera. Debo agregar que todos los restaurantes que hemos elegido a través de los años siempre han estado repletos. En otras palabras, muchos otros eligieron pasar las fiestas de la misma manera que nosotros. Por eso, si usted es una de esas personas que NO se encuentra tomando vino en una de esas salas adornadas con árboles de Navidad de ensueño, no se preocupe. Celebre la Navidad a su manera y recuerde que, a menudo, esos magníficos árboles están llenos de espinas. ¡Feliz Navidad para todos!